– La Presidenta de México rescata al Alcalde Carlos Peña Ortiz del anonimato impuesto por el aparato estatal y redefine las señales de poder en Tamaulipas
Por: Pedro Aparicio Gallegos
Reynosa, Tamaulipas; 25 de enero de 2026
Lo que para algunos pudo parecer un simple ajuste de último momento en la logística del evento presidencial, para muchos otros fue una señal política clara, directa y calculada desde el más alto nivel del poder federal. La visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Reynosa dejó más lecturas que discursos, y una de ellas tuvo como protagonista al Alcalde Carlos Peña Ortiz.
Durante el acto oficial encabezado este sábado por la mandataria, la atención no solo se centró en los mensajes institucionales ni en la narrativa de continuidad de la Cuarta Transformación. Mientras el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, pronunciaba su discurso, un movimiento inesperado de la Presidenta alteró el guion cuidadosamente trazado por el aparato estatal.
Peña Ortiz, como ha ocurrido en otros eventos organizados por el Gobierno del Estado, había sido ubicado en las sillas del público general, lejos del presídium y del llamado “primer círculo” de honor. Una práctica que para observadores recurrentes ya no resulta casual. Sin embargo, Claudia Sheinbaum decidió intervenir de manera directa.
Con un gesto firme y sin titubeos, la Presidenta invitó personalmente al Alcalde de Reynosa a subir al estrado y ocupar un lugar a su lado. La escena, breve pero contundente, fue interpretada por analistas y asistentes como un espaldarazo político explícito y un reconocimiento público a la figura del edil fronterizo.
Más allá de la cortesía institucional, el acto envió un mensaje inequívoco: Carlos Peña Ortiz es considerado por la Presidencia como un actor relevante dentro del proyecto federal, independientemente de las tensiones locales o de los intentos por minimizar su presencia en escenarios clave.
Para el gobernador Américo Villarreal y su equipo cercano, el momento representó un revés político difícil de disimular. La estrategia de relegar al Alcalde quedó expuesta y, en los hechos, neutralizada. Mientras el mandatario estatal continuaba con su intervención, la imagen del Alcalde compartiendo espacio con la Presidenta reconfiguró, al menos por ese instante, el tablero político en Tamaulipas




